La quema como estrategia política, los incendios de 2019 como preámbulo de la salida de Evo Morales

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Álvaro García Linera, exvicepresidente de Evo Morales, reapareció en los medios de comunicación lanzando algunas ideas para mejorar la economía boliviana, una de ellas es la ampliación de la frontera agrícola, idea que ya venía manejando desde el 2012. Esta ampliación, medida terrorífica para los ecologistas, sería de hasta un 27% en seis meses.

Desde los inicios del gobierno de Evo Morales, este planteó legalizar los “chaqueos” o “quemas controladas” para fomentar la agricultura, y fue mucho más allá Álvaro García Linera al plantear la ampliación de la frontera agrícola en un millón de hectáreas por año. ¿Qué quiere decir eso? que ardería prácticamente todo el país.

El 30 de septiembre de 2015, durante el gobierno de Evo Morales, se promulgó la ley 741 en la que se aprobó la ampliación de desmonte de 5 a 20 hectáreas por comunario. Con la aprobación de la ley 1098 de Etanol y Aditivos de origen vegetal.

El 9 de julio de2019, en Beni, se aprobó el decreto supremo 3973 que autoriza el desmonte para actividades agropecuarias en tierras privadas y comunitarias. Es precisamente el 2019, poco antes del golpe de Estado, que Bolivia vivió uno de los desastres ecológicos más grandes de su historia, un incendio que tuvo lugar en las regiones tropicales del bosque Chiquitano, la Amazonía boliviana y el Pantanal, entre muchos otros espacios, dejando millones de hectáreas afectadas.

La respuesta del gobierno ante la emergencia fue precaria e insuficiente, algo que causó indignación generalizada y que podría haber sido un clavo más en el ataúd del gobierno de Morales quien minimizó los hechos e, incluso, se negó a solicitar ayuda internacional.

En ese contexto, en nada ayudó que su vicepresidente expresara:

No seremos guardabosques de las empresas extranjeras del norte… Nosotros veremos qué hacemos con nuestra Amazonia y con nuestra Chiquitanía y ningún país del mundo tiene derecho a meterse en lo que nosotros hagamos con nuestra agua, con nuestros bosques, con nuestras tierras, con nuestros ríos, es nuestro problema y no vamos a permitir que nadie se meta en nuestras decisiones de qué hacer y cómo construir progreso con ecología, desarrollo con medio ambiente, es nuestro modelo de desarrollo”, dijo García, al mismo tiempo que señalaba que tenía el reto de “liberar” (quemar) 7 a 10 millones de hectáreas de tierras productivas.

Todo culminó en octubre de 2019 gracias a las lluvias que sofocaron muchos focos de calor, millones de animales murieron, murió también un bombero, y cientos resultaron afectados por el fuego o el humo de los incendios. Varios sectores culparon al gobierno por el desastre, confirmando que su plan de ampliar la frontera agrícola les jugó muy en contra, pues poco después estalló el conflicto y Evo Morales tuvo que renunciar a la presidencia y salir del país.

Actualmente, en medio de un panorama político muy complicado, los incendios parecen haber regresado, pero ahora como una estrategia política del evismo para debilitar al gobierno de Luis Arce y congraciarse ofreciendo tierras a algunos sectores como el movimiento sin tierra, campesinos, avasalladores, empresarios y productores.

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