EL MAS ES MÁS QUE LA EMBAJADA GRINGA

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Eduardo Bendezú Gutarra

Doctorante en Ciencias Políticas, Secretario General Regional de Junín – Perú Libre

En política no hay casualidades; sobre todo si está involucrada la embajada gringa. Toda persona con dos dedos de frente sabe que, tras la ola progresista de gobiernos latinoamericanos, los Estados Unidos – como era de esperarse – respondió atacando a dichos gobiernos. Sin embargo, su respuesta no podía ser como las que ya había utilizado anteriormente. Ya no podía usar la Alianza Para el Progreso (APP) para frenar procesos revolucionarios, ya no podía usar los golpes de estado a cargo de gorilas militares, ya no podía usar las viejas formas. Así apareció el lawfare, esa guerra híbrida, esa guerra de baja intensidad, ese terrorismo que no solo busca acabar con el enemigo y, sobre todo, principalmente, acabar con el sistema democrático de un país. A los Estados Unidos jamás les ha interesado que los pueblos del mundo puedan desarrollarse de manera autónoma bajo el principio de soberanía, a los Estados Unidos le ha movido siempre el interés de manejar el globo entero, sus riquezas y su futuro. Por eso, cada vez que existe un ataque a cualquier gobierno autónomo, soberano, a cualquier gobierno progresista, a cualquier gobierno izquierda, estarán los Estados Unidos y sus aliados detrás de esos ataques.

Para eso ha ido generando un ejército enorme y bien calificado de agentes desestabilizadores que funge de personal diplomático. El 2004, cuando se dio el golpe de Estado contra el legítimo presidente Hugo Chávez en Venezuela, fue la embajada gringa la que estuvo detrás de él. También en 2019, cuando estuvo organizando, financiando y dirigiendo cada uno de los pasos del golpe de Estado en Bolivia. En ambos casos, la única manera en que sus respectivos pueblos fueron capaces de enfrentar el golpe fue mediante la organización y movilización. Fue el pueblo venezolano el que devolvió a la presidencia a Hugo Chávez y fue el pueblo boliviano el que resistió y, en las urnas, devolvió al Movimiento Al Socialismo – MAS el gobierno para la presidencia de Lucho Arce. Perdió la embajada gringa, pero esta nunca deja de trabajar, porque el imperialismo nunca para en su afán de dominación de los pueblos del mundo.

Una derrota del imperialismo no es el fin del imperialismo. Desde el golpe de 2019 y el regreso a la democracia en el 2020, las fuerzas imperialistas han buscado acabar tanto con la democracia como con sus dirigentes, así como con sus instrumentos políticos de liberación y su gobierno. Para nadie es un secreto que el MAS, movimiento admirado por los pueblos latinoamericanos y del mundo, viene sufriendo problemas internos, que tampoco son algo novedoso ni pernicioso en sí en un espacio político, lo que sí es preocupante es la intromisión de la embajada gringa en estos asuntos. Se tiene evidencia de que Debra Hevia, encargada de negocios de la embajada de los EE.UU. en Bolivia, es una de las promotoras que pretenden acabar con el MAS y así impedir que este se mantenga en el gobierno. Esta funcionaria es una agente que busca desestabilizar a Bolivia; para ella no es una tarea nueva, porque esta misma labor la ha realizado en Ecuador, Nicaragua y otros países latinoamericanos.

Es preocupante para nosotros, los latinoamericanos, que este gran instrumento, el MAS, esté de pronto en un gran riesgo de ruptura. Todo indica que las diferencias propias en esta organización política están siendo azuzadas por la embajada gringa y, al parecer, la dirigencia no ha sido capaz de poner paños fríos al problema. Esto nos preocupa porque un revés en un pueblo latinoamericano es un revés en todo el pueblo latinoamericano.

Nosotros, como hermanos andinos, y como parte de todo este proceso transformador, nos preocupamos sinceramente y nos solidarizamos con los militantes del MAS; por eso nos atrevemos, desde nuestra humilde posición, a llamarlos a la reflexión y a la unidad.  Invocamos que esa fuerza muchas veces demostrada del MAS sea capaz de vencer al imperialismo, de vencer a la embajada gringa y así continuar con una nueva etapa de la revolución del pueblo boliviano.

El pueblo boliviano sabe cuánto ha costado cada hito histórico logrado, y sería muy penoso que el Proceso de Cambio sea truncado, sobre todo por la intromisión de los intereses yanquis. Citaré a mi paisano, el amauta José Carlos Mariátegui, quien señalaba que “somos aún muy pocos para dividirnos”. Cuando los dirigentes no son capaces de encontrar el camino adecuado, deben ser los militantes los que den línea política a los primeros, por eso es pertinente citar al comandante Fidel Castro: “no son los hombres los que hacen la historia sino es la historia la que hace a los hombres”.  En este momento crucial es urgente que la militancia del MAS y el pueblo boliviano pongan en orden a estos hombres, a estos dirigentes y darles sabiduría para superar los conflictos internos.

Ha sido Bolivia, ha sido el MAS, quienes han enseñado al mundo entero la fuerza y la constancia para lograr cambios sociales y encaminarse hacia el Socialismo, y una vez más la Historia los llama a seguir dando ese ejemplo al mundo y al futuro. Solo se puede terminar citando una máxima del comandante Luis de la Puente Uceda: ¡Unidad en la acción, unidad en la revolución!

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